Muchas gracias a la cadena SER por la invitación a participar en Hora 25 de Aimar Bretos, en su último programa (antes de moderar las mañanas), que tuvo lugar ayer en las instalaciones del Hotel Lopesan Costa Meloneras.

La primera hora estuvo dedicada al Turismo en Canarias y en mi intervención me tocó defender la necesidad de una limitación de la compra de viviendas para no-residentes por la emergencia habitacional con una propuesta de intervención en tres ámbitos:
1) Limitación temporal de la prohibición de compra de viviendas (aprox. 8 años) mientras se materializan las medidas contra la emergencia habitacional. A la vez, ello supone un compromiso de trabajo, pues recordemos que la actual situación se deriva de una falta de gestión (no construir vivienda y no saber contener el crecimiento anárquico del alquiler vacacional).
2) Limitación del valor de las viviendas adquiridas, pues la prohibición no debería afectar, por ejemplo, a chalets de 3M de euros, pues nada tienen que ver con la emergencia habitacional. Por ello, sería lógico establecer un importe máximo de valor de las viviendas afectadas (p.ej. hasta 350.000 euros).
3) Mayores restricciones para la nueva residencia de foráneos inactivos: Si se prohíbe la compra, podría haber un desplazamiento hacia el mercado de alquiler durante el periodo de carencia que se establezca y la escasez habitacional permanecería. De ahí que harían falta más restricciones para el empadronamiento.
Nótese que estas intervenciones quirúrgicas, tramitadas de forma ágil y sin mucha publicidad, se diferencian notablemente de la estrategia del Gobierno de Canarias, que está pidiendo la prohibición total e ilimitada con la argumentación principal basada en la condición de RUP. Así es muy difícil que logre sortear la ley comunitaria y, además, al negociarse de forma ralentizada y anunciando con bombo y platillo cada reunión con la UE, conlleva el peligro (y ya está ocurriendo) de atraer más demanda de foráneos para comprar viviendas en Canarias y a la vez aumentar más aún los precios (la oferta escasa siempre aumenta sus precios, pero si, además, se le añade un horizonte temporal donde será inexistente, más aún aumentarán esos precios), justo el efecto contrario de lo que se pretende conseguir.
Esta argumentación está más desarrollada en el punto 7 de este post: «10 falsos mitos que se consolidan en la realidad«.
Asimismo, la regulación del alquiler sin haber limitado a la vez la compra de viviendas por no residentes conlleva el peligro de ventas masivas de viviendas a extranjeros, como se argumenta en este post: «La vivienda en el modelo turístico».
